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enero 2015 | 03
Publicación sobre arte, diseño y educación
ISSN 2255-4564
Walker Evans
The Magazine Work

David Campany, en conversación con Lucy Henry, habla de su libro sobre el trabajo editorial del fotógrafo Waalker Evans en Fortune y otras revistas norteamericana. Campany es autor de “Walker Evans: The Magazine Work” publicado por Steidl en este año 2014.

David Campany

¿Cuándo se interesó en el trabajo editorial de Walker Evans?

Di por azar con una doble página sencilla, “Labor Anonymous” (Fortune, noviembre de 1946) en el puesto de un vendedor ambulante en Nueva York durante un verano, hace años. Recuerdo el impacto que me produjo por lo sofisticada que era, no sólo la fotografía, sino el diseño, el texto. Eso me hizo preguntarme qué otras cosas habría hecho.

Labour Anonymous

¿Trabajaba  para ganarse la vida, ¿no?

Sí, sólo hay cuatro maneras de funcionar como fotógrafo. O eres rico e independiente; o te pagan por hacer fotografías (como un fotógrafo comercial, con la independencia creativa que eso supone); o se te pagan por las fotografías (es decir, como a un artista; lo que sólo le sucedió a Evans en los últimos años de su vida); o haces fotografía como un hobby, un pasatiempo, y te ganas la vida con cualquier otra cosa. Evans tenía poco dinero, pero era muy independiente de pensamiento. Trabajó en revistas americanas prestigiosas, pero combatió sus actitudes y valores.

Y Evans fue también un escritor.

Sí. Su primera ambición era ser escritor. La fotografía le llegó a finales de los años veinte, pero nunca perdió el deseo de escribir. Encontró formas muy innovadoras para hacerlo y para crear ensayos fotográficos.

Usted ha reunido una colección de casi todo lo que publicó en revistas.


Así es; no sólo Fortune, sino también en revistas de la primera vanguardia, en revistas de arquitectura, en Vogue, en Harper’s Bazaar, en Sports Illustrated y muchas otras. Me llevó cerca de cinco años reunir todo el material conocido y me encontré también con un par de cosas desconocidas. Mi libro reproduce en forma de facsímil decenas de sus ensayos fotográficos, así que pueden verse sus fotos, sus escritos y sus diseños.

¿Qué tiene de especial el trabajo editorial de Evans?

Nunca utilizó las páginas simplemente para mostrar su talento como creador de imágenes. Estaba verdaderamente comprometido con hacer llegar una especie de contra-comentario sobre Estados Unidos y sus valores, pero desde dentro de la cultura predominante de esas revistas. Además se colocó en una posición que le permitía establecer sus propios planteamientos, escribir, editar y diseñar sus páginas. Eso no es habitual. Los fotógrafos casi nunca tienen la oportunidad de participar en esos aspectos (por eso están a menudo tan dispuestos a salir corriendo y hacer un libro con su trabajo porque tienen más control, aunque sea para un público más pequeño.

¿Cuál es la estructura del libro?

Comenzaba como un libro visual con las mejores páginas de Evans presentadas con un breve ensayo mío. Steidl, mi editor, anunció que el libro estaba en producción y, de repente, un montón de gente empezó a enviarme correos electrónicos con ganas de saber si iba a explicar cómo Evans logró hacer lo que hizo. Así que volví atrás y amplié el trabajo, añadí un montón de los detalles que recogí durante mi investigación de archivo. Se convirtió en un ensayo bastante completo de unas 25.000 palabras, muy ilustrado. Narra la historia del temprano amor de Evans por la imprenta, su gran interés por las publicaciones de otros editores y sus años en Time Incorporated donde trabajó para Fortune, Time, Architectural Forum, Sports Illustrated y Life. Pero el verdadero corazón del libro es la segunda parte que muestra en su totalidad una gran cantidad del trabajo editorial de Evans para estas revistas.

Walker Evans: The Magazine Work

Este libro es muy diferente a los anteriores.

¡Intento no copiarme a mí mismo! Quiero que cada libro sea distinto, no sólo en su objeto de estudio, sino en la forma de escribirlo. He escrito un libro acerca de una sola imagen; un libro temático sobre la quietud y el movimiento; algunos catálogos para exposiciones que he comisariado; una monografía sobre el arte y la fotografía. El libro de Walker Evans es un estudio histórico profundo. El primero y el último.

¿Qué será lo próximo?

Tengo tres libros en la nevera. Uno sobre la modernidad fotográfica y su conexión con la página impresa, otro sobre los viajes fotográficos por carretera, y el último servirá para acompañar a una muestra que estoy comisariando para 2015 y que se titulará “A Handful of Dust”.

Walker Evans: The Magazine Work

Un extracto de la introducción a “Walker Evans: The Magazine Work” de David Campany.


Walker Evans fue uno de los artistas más importantes e influyentes del siglo XX, con fotografías que siguen dando forma a nuestra comprensión de la era moderna. Trabajó en todos los géneros y formatos, en blanco y negro y en color, pero dos pasiones fueron constantes: la literatura y la página impresa. Aunque sus libros fotográficos se encuentran entre los más importantes en la historia del medio, las páginas más efímeras de Evans siguen siendo en gran parte desconocidas. En pequeñas publicaciones de vanguardia y otras más convencionales, como Harper’s Bazaar, Vogue, Architectural Forum, Life y Fortune, produjo un periodismo innovador e independiente, a menudo con su propia edición, redacción y diseño de las páginas. Con muchos de sus ensayos fotográficos al completo, el libro “Walker Evans: The Magazine Work” reúne la historia no escrita de esa dedicación y nos permite ver cómo defendió su autonomía, se ganó con ello la vida y encontró un público mucho más allá del museo y galería.

Aunque Evans comenzó a exponer su obra en la misma época que empezó a publicar, no tuvo muchas muestras durante su vida. Estaba incómodo con la idea de la fotografía como arte y cauteloso sobre su imagen como artista. Ni siquiera asistió a la apertura de su ya mítica exposición individual en el Museum of Modern Art en 1938 (aunque se encerró la noche anterior para garantizar que la compleja secuencia de imágenes sobre las paredes fuera como él quería). Mantenía una cierta ambivalencia sobre la página impresa. En cartas a sus amigos arremetió contra la prensa populista y guardó para sí mismo un libro de recuerdos con los peores delitos. Sin embargo, estaba fascinado por el material impreso y creía que, incluso el imperio editorial más conservador, podría dejar un espacio para hacer algo que mostrara una actitud resistente.

Poco se conoce suficientementedel trabajo editorial de Evans. A diferencia de los museos, o incluso los libros fotográficos, las revistas son efímeras. Se espera que tengan una corta vida y cuando expiran suelen llevarse con ellos la cultura más relevante de su tiempo. A pesar de su larga vida de trabajo, la mayor parte de las fotografías que contribuyeron a la reputación de Evans, fueron hechas entre 1935 y 1936, en el sur de Estados Unidos. Fue un período intensamente creativo en el que, bien pagado y con buenos recursos, por primera vez en su vida, se concentró en la elaboración de imágenes que fueran formalmente ambiciosas y llenas de significado. Su producción fue prodigiosa. Olvidó las directrices recibidas por los comisionados, por la administración del gobierno de Estados Unidos, por la Resettlement Administration (más tarde la Farm Security Administration) y por la revista Fortune. Dejando de lado el asunto de las imágenes agrupadas. Quizás inevitablemente llegaron al museo como fotografías típicas del “estilo documental”, como Evans lo llamaba. Después de la década de los treinta Evans alcanzaría ese nivel artístico de nuevo, pero nunca lo superaría. Esto no es raro, incluso entre los más grandes fotógrafos. Muchos alcanzan pronto su mejor nivel. O bien tratan de mantenerlo, lo que a menudo resulta difícil, o se dedican a otra cosa.

La trayectoria de Evans fue diferente. La forma en que se desarrolló su carrera, su compromiso con la fotografía, se extendió mucho más allá de la mera imagen para disfrutar de todo el complejo arte de la cultura fotográfica moderna. En lugar de dispararsimplemente y entregar sus imágenes a los editores o a las agencias, buscaba tener un control mayor. Esto incluía la edición, el texto, el diseño y la tipografía y el desarrollo de un agudo sentido del contexto. En su primera década (1928-1938) trazó para sí las enormes posibilidades de secuenciación y de las relaciones entre texto e imagen. También estableció sus principales intereses: la América del ciudadano anónimo y la cultura vernácula, aquellos emblemas de la resistencia a los valores de la fama, los negocios de las grandes empresas y el consumismo. Estos intereses se convirtieron en su pasión, y los exploró con cuidadedicación a lo largo de toda su carrera como edito. Esto es lo que hace que el trabajo editorial sea un aspecto tan importante y perdurable del éxito de Walker Evans.

Campany, David.
Walker Evans: The Magazine Work.
Steidl. Göttingen, 2014.

Traducción y notas sobre Walker Evans de Eugenio Vega. Publicado con autorización expresa de David Campany. + info en davidcampany.com

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